
La idea de encontrarse con un yeti vestido de oficina en un lugar remoto del polo norte. Es de locos teniendo en cuenta que no se pueden montar oficinas sobre los casquetes. El cemento no agarra bien al hielo.¡ Es de locos joder!


Y ya está aqui el salón el cómic de Getxo, y con él, la revista "el balanzin".
Esta vez la historia no tendría acción, sólo atmósfera. Me apetecía recrear las brumosas ciénagas de un pantano en invierno. Lluvia ligera, brumas, frío, silencio, y algún aparecido difunto. Porque, como yo digo, si en un sitio así no hay ni fantasmas, ni monstruos, ni duendes, ni tan siquiera el maldito Gizbo, entonces es como una fiesta de fin de año sin borrachos.


Bajo este título que no tiene ningún sentido, fruto del cansancio y las pocas ganas que le pongo a las cabeceras, cuelgo nuevas creaciones del concepto ilustrado de Molly mallone. Y es que un bar que reparte flyers sólo con dibujos con su nombre para colgar en la nevera de tu casa es mucho bar. Y lo bonito que queda.




El niño del abrigo naranja es un poco autista. O introvertido, vete tu a saber. Siempre oculta media cara bajo su bufanda, parapetado tras sus gafas por las que ve su propio mundo. Ese mundo (el suyo) acaba de cambiar radicalmente tras una mudanza nueva.
Y ya sabemos que a los autistas (si es que es autista, que lo diga su médico) los cambios les gustan poco; y su mundo ahora se vuelve cada vez más fantástico y terrorífico.
Cuento de terror post-victoriano urbano (jejejeje, siempre escuché que es mejor etiquetar un género nuevo, vaya estupided), o ejercicio de creación mecánica para ver hacia donde me va llevando esta historia. Ya veremos...

Y esta ilustración va para Japón. No sé, participando en uno de estos proyectos donde subastan tus dibujos para ayudar a Japón (creo que necesitan hormigón armado a patadas y más paneles solares a partir de ahora) se me ocurrió la idea de representar el tsunami. Muchos éramos los que pensábamos, más por nuestra imaginación desbordada que por nuestra falta de sensibilidad, que a Japón sólo le quedaba ser machacada por Gozzilla (repito, los dibujantes y frikis muchas veces ya no discernimos entre el mundo real y el ficticio, las pantallas nos queman neuronas). Entonces decidí representar el tsunami como un enorme monstruo elemental arrasando una ciudad, mientras el sol se ponía más rojo que nunca.
Bueno, pese a todo, dicen que el arte también ayuda (no sé todavía para qué) Pero como es lo único que se hacer, al menos aqui va un pequeño homenaje para esta isla.


Y es que a veces pues te da por eso. Tienes una idea; retazos de historias que quieres contar, diálogos y algunas escenas que flotan en ese caldo indeterminado.
Y es que me crié en Pasaia sin entender demasiado lo que ocurria a mi alrededor (era pequeño). La droga, la guardia civil, los atracos a punta de pistola para llenarse el brazo de picos, los asesinatos de camellos en nombre de ETA, desaparecidos y ejecutados en nombre del estado...
Bueno, parece Gaza, y suena muy melodramático, pero es una época de Euskadi que quiero retratar, y Pasaia era un buen ejemplo de ello.
Así que sin historia ni nada me da por hacer una portada.
Si sale bien los Ojos de Ana quien sabe, podría ser mi siguiente historia.
Ana, hazme rico (a veces me olvido que hago cómic).